Volver a Blade Runner

Igual que no se puede volver a un sueño una vez despierto, nunca podremos regresar al primer Blade Runner. En estos 35 años hemos cambiado mucho; tanto como el cine, y como todo lo demás. Ya no somos aquellos inocentes espectadores que viajaron al Los Ángeles ciberpunk, superpoblado, oscuro y lluvioso de la película de 1982, un mundo mestizo inspirado por los cómics de Moebius, dominado por corporaciones privadas que prometen la felicidad en luminosos anuncios de publicidad y en el que es necesario un artilugio medidor de reacciones emocionales para saber si la persona de la que te has enamorado es un androide o un humano.

Si lo que pretende Ridley Scott es llevarnos de vuelta a aquel sueño la batalla está perdida antes de empezar, pero él es demasiado inteligente como para prometer eso. Los que amamos Blade Runner no le vamos a exigir tanto este mes de octubre cuando se estrene la secuela. A algunos nos bastará con muy poco para aplaudir. Queremos ver qué ha pasado con Deckard y Rachel, si ha dejado de llover en California y, sobre todo, si algún loco ingeniero quiere volver a fabricar replicantes una vez comprobado que no se resignan a morir a los cinco años de su nacimiento y son capaces de cualquier cosa para prolongar un poco más su vida. ¿Hay algo más humano que la lucha imposible contra la muerte? Por eso nos emociona esta película. Al final, la compasión que sentimos por los replicantes es la que sentimos por todos nosotros, los mortales, que desde que tenemos conciencia nos preguntamos por qué tiene que llegar el día en que nuestros recuerdos se pierdan como lágrimas en la lluvia. “La luz que brilla con doble intensidad dura la mitad de tiempo, y tú has brillado mucho”, le dice Eldon Tyrell a Batty antes de ser asesinado por su propia criatura mientras suena una siniestra música de Vangelis.

El guión era de David Web Peoples (el autor de Sin Perdón), aunque dicen que el famoso monólogo de la muerte de Roy Batty lo escribió el propio Rutger Hauer en el set de rodaje. Peoples, Hauer, Vangelis, Young… son nombres que no estarán en la secuela que se estrena en octubre de 2017. Por ausencias como esas, y porque ya no somos los mismos de entonces, va a ser difícil superar la primera experiencia, aunque todavía tengamos a bordo a Ridley Scott (de productor; el que dirige es Villeneuve) y a Harrison Ford. No obstante, lo vamos a disfrutar. Por lo pronto, la campaña de publicidad está cumpliendo sus objetivos: expectación irresistible. Aparte de unos prometedores trailers con imágenes sorprendentes, han rodado tres cortometrajes inquietantes a modo de prólogo que nos dejan como el perro de Pavlov. ¡¡Que llegue ya Octubre!!

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