Festival de Películas Exhibidas en Salas de Cannes

Festival de Películas Exhibidas en Salas de Cannes

Lo que hace Netflix no es cine. O por lo menos no puede competir en el que probablemente sea el festival de cine más importante del mundo. Lo ha dicho la organización y lo ha refrendado el presidente del jurado de este año, el otrora transgresor y rebelde Pedro Almodóvar. La medida se hará efectiva a partir de 2018. El festival que modificó digitalmente un fotograma de Claudia Cardinale para el cartel de su edición número 70 –anécdota- no permitirá la participación de películas que se distribuyan exclusivamente en canales de streaming.

Tenía que haber polémica, y la ha habido, y no precisamente por el photoshop de la Cardinale. Opiniones de todos los gustos se han publicado en redes sociales y prensa y hemos comprobado que no todo el mundo piensa como Almodóvar, ni siquiera dentro del jurado de Cannes. Algunos consideran que la prohibición es absurda, va contra el signo de los tiempos y discrimina a obras de gran calidad solo por su modelo de distribución. La novedad incomoda y hace que algunos patinen en sus razonamientos.

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Muchos de los que dicen que los sistemas de distribución de pago en Internet son el mejor arma para luchar contra la piratería digital no tienen la consideración de llamar cine a las películas producidas por esos canales supuestamente salvadores del cine. Recuerda un poco a esos que dicen que no se oponen al matrimonio homosexual, pero siempre que no se llame matrimonio.

Además, la excusa es un poco burda: el tamaño de la pantalla. Se podría argumentar que otra de las características de nuestro tiempo es que la pantalla que tenemos en casa se hace más grande casi al mismo ritmo que la pantalla de las salas de cine se hace más pequeña (al menos en las salas en las que se suelen programar las películas que compiten en Cannes), pero todos sabemos que el tamaño de la pantalla no es la verdadera razón por la que el Festival de Cannes ha declarado la guerra a Netflix. Cuando el cine cambió de tecnología pasando del soporte en película de acetato a la señal digital no hubo polémica, ni mucho menos prohibición, y también cambiaba la experiencia de consumo.

Aquí la verdadera causa de la guerra es el control del negocio, y sobre todo el nuevo reparto de poder y dinero en una industria que tiene que reinventarse para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo impuestos por la demanda. Si lo que hace Netflix no es cine, entonces lo que hace Uber no es taxi, ni lo que hace Airbnb tampoco es hospedaje, ni Kindle es un libro, ni ligar por Tinder es amor, pero a nadie le importa demasiado esta discusión semántica. La gente va a seguir consumiendo igual estos productos y servicios se llamen como se llamen y le den la Palma de Oro a quién se la den; y serán consumos sustitutivos de los que propone la industria antigua desde su torre de marfil. El Festival de Cine de Cannes pasará a llamarse Festival de Películas Exhibidas en Salas de Cannes y la vida y los acontecimientos seguirán su inexorable rumbo hacia el futuro. Esté o no a bordo el moderno Almodóvar.

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