Nuevos rumbos para el Rainbow warrior

Nuevos rumbos para el Rainbow warrior

Un video de Greenpeace denunciando el efecto contaminante de los coches Volkswagen se ha hecho viral. En cuestión de poco días ha registrado millones de visualizaciones en todo el mundo. No tendría nada de particular la noticia si no fuera porque el vídeo se rodó en 2011 y estaba desde entonces en Youtube esperando su momento para triunfar. Ese momento ha llegado cuatro años después, cuando la propia marca ha tenido que aceptar públicamente que lo que se decía en aquella parodia de uno de sus mejores anuncios era cierto. Greenpeace ha añadido ahora una cola informativa al video en la que más o menos viene a decir aquello de “te lo dije”. Por mucho que nos moleste esta dichosa frase siempre que la escuchamos, habrá que tenerla en cuenta para la próxima vez.

Quién sabe si el planeta podría haberse ahorrado cuatro años de efecto contaminante de los vehículos diesel de esta marca si se hubiera hecho caso de la denuncia en “tiempo real”, pero no fue así. Lo que decían aquellos zarrapastrosos ecologistas solo ha merecido la credibilidad masiva de los internautas cuando el mensaje ha sido refrendado por los directivos de la compañía alemana. Al parecer, la palabra de un ejecutivo encorbatado de Volkswagen, pronunciada por la fuerza de los acontecimientos, vale más que la de toda la tripulación del Rainbow Warrior junta. Incluso si esa palabra es tan poco elegante como la frase “la hemos cagado” con la que el presidente de Volkswagen en EE.UU, Michael Horn, se explicó ante la prensa.

Vivimos tiempos en que las marcas hablan mucho de RSC (responsabilidad social corporativa), una política de gobierno sostenible de la empresa que se supone que redunda en beneficio económico para quien la practica. La propia Volkswagen presumía de ser ferviente seguidora de esta mentalidad de gestión, y lo convertía en argumento de venta de sus productos. El caso de los motores diesel ha puesto al descubierto la impostura y nos demuestra que un concepto atractivo como el RSC puede tener también un uso espurio que debe perseguirse.

En la red hay buenos fiscales para denunciar este tipo de fraudes. Son ONGs de prestigio como Greenpeace y deberíamos hacerles caso en tiempo real, no en el futuro, cuando el daño ya esté hecho. El Rainbow Warrior ya no navega solo por los mares del mundo, también lo hace por la Red. Con sus vídeos de denuncia Greenpeace ha conseguido éxitos como que Kit Kat deje de usar aceite de palma para fabricar sus chocolatinas o Lego suspenda su millonario contrato con la petrolera Shell.

Por el bien de la verdadera RSC y por el bien de todos, creámosles en el presente y no dejemos la viralización para el futuro. Al fin y al cabo, solo hay que apretar una tecla del ordenador.

 

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