Morder

Todavía existen los tabúes y solo eso explica el revuelo causado en las redes sociales por el comportamiento salvaje del jugador Luis Suárez durante el partido a vida o muerte que jugó la selección uruguaya contra la italiana en Brasil 2014. Algún resorte del subconsciente colectivo debe haber tocado este suceso.

El fútbol es un juego recio y aguerrido, y en todos los partidos suelen verse lances pendencieros, algunos incluso violentos. A eso estamos casi acostumbrados, pero lo que no soportamos en cambio es ver como un jugador se transforma en una bestia para morder a un rival; que por muy rival que sea es también un semejante, un miembro de su misma especie.

Patada sí, mordisco no; aunque la patada pueda causar mucho más daño que el mordisco.

El fútbol es la sublimación de la guerra, sobre todo durante el Mundial. Una guerra en la que se puede matar al enemigo, pero comérselo ya es ultrajar lo sagrado; una blasfemia. El canibalismo es a la violencia lo que el incesto al sexo. Quizás fue eso lo que más nos asustó al ver a Suárez lanzarse sobre la espalda de Chiellini. Aquello fue la transformación del Dr.Jekyll en Mr.Hyde retransmitida por televisión a millones de espectadores de todo el mundo. Cualquiera que vea el vídeo en Youtube (miles de reproducciones y creciendo) puede comprobar que la cara de la víctima -un bigardo de casi dos metros de altura curtido en mil batallas- no denota dolor sino susto e incomprensión. Miedo, en una palabra. El mismo miedo que hemos tenido desde niños a los vampiros o los hombres lobo. Esos monstruos que, según cuenta la leyenda, cuando te muerden ya no eres el mismo (un trasunto de la pérdida de la virginidad que revisitamos cada vez que en el éxtasis sexual mordemos a quien nos despierta el deseo erótico).

Una vez abiertas las puertas del templo de lo sagrado, la multiplicación de memes fue casi inmediata; algunos eran verdaderamente hilarantes. Dicen que el humor es la liberación de la angustia causada por un miedo inconsciente y el mismo Freud dedicó un libro a la risa. Por el humor se llega al tabú, y en este caso a dos de los más inquietantes: el canibalismo y la bestia interior.

Las marcas patrocinadoras del jugador se están pensando si suspender los contratos. Alegan que ellas contrataron al Dr.Jekyll, no a Mr. Hyde. Y los halcones del real time marketing no han perdido el tiempo para lanzarse sobre la víctima. Entre los más celebrados el de Snikers  y un tuit de McDonald´s Uruguay

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Algunos de los comentarios aparecidos estos días en Twitter recuerdan que Suárez es uruguayo, igual que los supervivientes de los Andes que tuvieron que comerse a sus amigos y familiares para sobrevivir casi tres meses en las heladas cumbres de Chile. También aquel suceso de 1972 conmovió al mundo; y todos sabemos que su reverso tenebroso ha contribuido tanto como el heroico comportamiento de sus protagonistas a hacer de ésta una las más grandes historias de supervivencia conocidas.

Sucedió también en plena ola de películas de psicópatas. Cuando creíamos que ya nada podía sorprendernos se estreno “El silencio de los corderos” y nos presentaron a un asesino diferente. Mataba como todos, sí, pero éste se comía a sus víctimas. El tabú hizo el mito y hoy el Dr.Lecter es el número uno de los psychokillers.

¡Hasta la religión ha convertido la antropofagia en un ritual!

Por eso la agresión de Suárez –o mejor dicho, la de su Mr.Hyde- no es una más de las tantas que se ven en el deporte. Y por eso ésta ha suscitado tanto diálogo en las redes sociales, convertidas por un momento en el cuaderno de notas del psicoanalista de la aldea global.

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