Serás más gilipollas

Serás más gilipollas

Tenía que llegar este día y ya ha llegado. Al menos ya no tendremos que vivir con el miedo a que suceda. Bien pensado, lo único extraño es que haya tardado tanto. Son tiempos difíciles estos, en que se cuestiona todo principio moral sin reservar ni un ápice de energía para proponer alguno alternativo.

La única opción que queda es el cinismo. Lo vemos a diario en la política, en el trabajo, en las relaciones sentimentales y no había razón alguna para pensar que no lo veríamos tarde o temprano en la publicidad.

Conocíamos la estrategia de convertir el presunto defecto del producto en la proposición única de venta (USP). Era un recurso inteligente porque el receptor del mensaje lo descodificaba en positivo. Si decimos “el turrón más caro del mundo” deducimos que es el de más calidad. Un ejemplo genial nos lo daba Guinness, esa cerveza cuya pinta se tarda en servir mucho más tiempo que todas las demás porque “lo bueno se hace esperar”.

Esta estrategia de Guinnes se ha desarrollado a lo largo de años y ha dado verdaderas joyas con el slogan “Good things come to those who wait”, hasta culminar en el Grand Prix de 2006 con el famoso y genial  “Evolution” (la hipérbole de la espera)

También habíamos visto brillantes ejemplos de anuncios en los que se juega con la percepción del espectador, mostrándole que el uso del producto le puede perjudicar y revelándole al final que en realidad es todo lo contrario. Ejemplo reciente y brillante es este spot de Apple que desmiente la presunta “deshumanización” a que nos condenan las nuevas tecnlogías.

Estas estrategias son arriesgadas pero si se hacen con inteligencia consiguen poner a tu favor toda la fuerza del contrario, como en el judo.

Lo que no conocíamos hasta ahora, pero nos temíamos que podía llegar, es que un fabricante o proveedor de un servicio venda mierda y lo diga claramente en su publicidad, incluso jactándose de ello. No hay segunda lectura, esa es la lectura: nuestro producto es una basura y consumirlo te vuelve idiota.

Quizás haya algún precedente que yo desconozca, pero personalmente he cruzado esa frontera en el pasado Festival El Sol, concretamente durante la proyección de la lista corta, donde me encontré con esta campaña de La Comunidad para Vh1 –por otra parte, muy bien realizada-, cuyo slogan es “mira y no aprendas”.

Podría haber sido cualquier otro producto, pero si tenía que llegar el día en que alguien hiciera una campaña así es preferible que haya sido un canal de televisión. Al fin y al cabo, la televisión basura ha contribuido como nadie a que lleguemos a esta situación.

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