Autorretrato en 140 caracteres

Autorretrato en 140 caracteres

Nada como las redes sociales hace verdad el famoso lema de Samsung “everyone´s invited”. Desde el más decente ser humano hasta el más abyecto, todos pueden opinar y hacerse oír con idéntica facilidad en esta plaza pública. Es al mismo tiempo lo bueno y lo malo del invento.

Ahora que se habla tanto de regular por ley el ágora virtual y perseguir al malvado -sin que el perseguidor explique del todo qué debemos entender por malvado- es un buen momento para recordar la experiencia Mean Tweets del programa de televisión Jimmy Kimmel Live porque se pueden sacar interesantes conclusiones de ella.

Cosas como estas marcan la diferencia entre un cobarde y un valiente. No hace falta hacer una ley cuando los hechos dejan a cada uno en su lugar. Basta con confiar en la inteligencia de los que reciben los mensajes para que con ella decidan a quién de los dos, cobarde o valiente, merece la pena dar credibilidad e influencia sobre sus propias opiniones y comportamientos.

Mean Tweets demuestra cómo con un poco de creatividad para la réplica, se puede desactivar fácilmente el poder de las ofensas y hasta volverlas en contra del ofensor.

El jugador de fútbol Dani Alves dio también un buen ejemplo al mundo cuando se comió el plátano que le lanzó desde la grada un energúmeno refugiado en la oscuridad de la masa.

En Twitter la cosa es todavía peor que en un estadio de fútbol porque esta red social es un burladero virtual que protege totalmente al agresor. Hay más distancia y más anonimato, dos de los principales escudos del cobarde, sin los cuales es seguro que no se atrevería a hacer y decir estas cosas. En Twitter el cobarde se esconde tras la máscara de un avatar para verter al ciberespacio la bilis que segregan sus frustraciones y complejos, mientras que el valiente responde dando la cara y tomándose con humor las peores consecuencias de su éxito y de estar expuesto a la mirada pública. El resultado salta a la vista.

Estos días se comenta mucho que hay tweets que incitan al odio, la xenofobia y el racismo, pero habría que preguntarse qué poder puede tener una pedagogía tan nefasta si es impartida por cobardes como estos, gente ridícula a la que es imposible tener ningún respeto. Según los expertos, también se educa con el ejemplo; el alumno quiere parecerse al profesor que admira.

Después de ver Mean Tweets o el gesto de Dani Alves ¿Tú a quién prefieres parecerte? Pues eso. ¿Para qué tomar medidas legales?

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