Recuerdos de un gran carnaval

Recuerdos de un gran carnaval

Billy Wilder fue periodista antes que director de cine. En muchas de sus mejores películas se nota que conocía el oficio y, tal vez guiado por un deseo de revancha, nunca escatimó talento en retratar el lado más oscuro de esta profesión. Una de sus menos conocidas pero no menos geniales sátiras periodísticas es “El Gran Carnaval”, en la que Kirk Douglas encarna a Chuck Tatum, un periodista cínico y amoral dispuesto a todo por dar al público la ración de sensacionalismo que según él está demandando. En aquellos tiempos -y todavía en estos- entre los periodistas de todo el mundo se manejaban -y manejan- frases autocomplacientes con la falta de escrúpulos que se necesita para ser un buen cronista: “no dejes que la realidad te estropee una buena noticia” es una de las más populares. Los periodistas somos aficionados a este tipo de epigramas didácticos, aunque muchos no favorezcan nuestra buena reputación. Otro bien conocido y menos cínico dice “noticia no es que un perro muerda a un hombre sino que un hombre muerda a un perro”, que el maestro Billy Wilder convierte en una tarjeta de presentación de su personaje nada más arrancar la película cuando le hace decir: “Yo puedo escribir grandes y pequeñas noticias, y si no hay noticias salgo a la calle y muerdo a un perro”. O sea, un pionero del “marketing de contenidos” y bien que lo demostrará cuando avance la trama.

El Gran Carnaval (Ace in the hole) se estrenó en 1951 y fue un fracaso. Se dice que al público no le gustó porque es una historia en la que el único personaje bueno es la víctima (yo añadiría que también el director del periódico local, un romántico sin gloria). El propio público no se escapa de este negro cuadro de la comedia humana y es retratado como un hambriento y fácilmente manipulable devorador de emociones a toda costa.

He recordado esta película viendo la bobina Cannes Predictions 2013, en la que Leo Burnett recoge las favoritas para el próximo Festival de Cannes Lions, la gran cita anual de la creatividad mundial. Antes esta bobina era una sucesión de los spots más brillantes del año, pero de un tiempo a esta parte se ha convertido en una colección de “noticias creadas por marcas”. Naturalmente, la principal y favorita para el Grand Prix 2013 es el salto estratosférico de Red Bull, pero hay otras que sin salir de la atmósfera vuelan también muy alto. Entre ellas la que ha ganado el Gran Premio de campañas integradas en El Sol 2013: Un equipo de fútbol brasileño que convierte a sus hinchas en donantes de sangre y órganos.

Que el festival de Cannes esté dominado por los contenidos y que en todos los casos se avale el éxito de las campañas con datos sobre la viralidad de la noticia y su repercusión en redes sociales demuestra que la publicidad ha cambiado para siempre. No tanto como para dejar de crear emociones, pero sí para dejar de hacerlo en los bloques y espacios publicitarios clásicos. Ahora lo hace en formato noticia. Lo que yo me pregunto es si esto es bueno para el propio concepto de “noticia”, y ya puestos para el concepto “medio de comunicación”. Antes el periodista salía a la calle a buscar esa noticia y si era bueno la encontraba y la contaba en un medio de comunicación que también publicaba anuncios bien diferenciados de los contenidos; ahora los periódicos y demás medios de comunicación se están llenando de noticias creadas por marcas, la publicidad se ha llenado de Chuck Tatums mordiendo perros; y cualquiera que haya visto la película sabe que esa no es buena compañía.

 

Compartir: