Guerra publicitaria contra el azúcar

Después de derrotar al todopoderoso tabaco hasta en los altos tribunales, los cruzados de la vida saludable parecía que habían elegido a las grasas saturadas como siguiente enemigo a batir. Sin embargo, últimamente aumentan sus esfuerzos en el frente de las bebidas azucaradas. Con el tabaco tuvieron el poderoso argumento del “fumador pasivo”, que en este caso no daría resultado por razones evidentes, ya que nadie puede imaginar a un “bebedor pasivo”. No obstante, a su favor cuentan con nuevos instrumentos de divulgación de sus argumentos, y entre todos ellos uno de los más poderosos serán las redes sociales, donde empiezan a proliferar anuncios y carteles troll de diversa agresividad no sólo contra el “producto azucarado” sino contra las propias marcas. O sea, sin cortarse (que es otra de las características de la comunicación en los espacios virtuales).

Dejando a un lado el debate sobre su rigor científico, lo cierto es que el ingenio creativo de estos defensores de la salud, desde organizaciones privadas hasta particulares, está dando elocuentes resultados. Por el momento, la propuesta de la mayoría de estas campañas consiste en informar sobre la cantidad de azúcar que contienen las aparentemente inofensivas bebidas que consumimos a diario.

Demasiado cándido. También con el tabaco se empezó la batalla informando al fumador sobre lo que de verdad contenía un cigarrillo, pero luego la cosa se puso mucho más agresiva y se pasó a hablar de las consecuencias del habito de fumar. Y ahí llegó lo mejor, al menos publicitariamente, que ya se sabe que la buena publicidad no enseña las características del producto sino el beneficio de su consumo, lo que en este caso se trata a la inversa; o sea, muestra “el daño”.

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Cabe esperar que la campaña contra el abuso de azúcar siga una evolución parecida; así que si nadie lo impide los espacios publicitarios se llenaran de nuevo de fotos desagradables y mensajes catastrofistas destinados a crear un tipo de conciencia que los estudios no han demostrado con certeza como eficaces.

Mientras tanto, una de las marcas más señaladas por esta guerrilla, Coca Cola, sigue involucrada en su particular cambio silencioso. Nadie lo confiesa oficialmente en esta multinacional, pero es un secreto a voces que la coca cola clásica va a dejar de ser el producto estrella para ceder el trono a la Zero. Solo así se explica el empeño en demostrar que “sabe igual”; a veces con campañas muy inteligentes que usan “la fuerza del contrario”

Javier San Román
Editor Grupo Control
@JavierSRmn

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